Londres, 14 ago (EFE) – Un robot que se mueve gracias a un “cerebro” biológico creado a partir de neuronas de rata permitirá a los científicos de la Universidad de Reading (Reino Unido) tener un mejor conocimiento de cómo funciona la memoria, dice una portavoz de la universidad.

El robot, desarrollado por un equipo multidisciplinar, es capaz de moverse y evitar obstáculos con las “órdenes” que le da este “cerebro”, sin ningún tipo de ayuda humana o de ordenadores.

El conglomerado nervioso de ese cerebro, integrado por 300,000 neuronas, se extrajo de la corteza neural de un feto de rata y se trató posteriormente para separar las conexiones entre las neuronas.

Los científicos han colocado las neuronas, procedentes de un cultivo, en un disco integrado por alrededor de sesenta electrodos que captura las señales emitidas por las células, que dirigen los movimientos del robot.

Cada vez que éste se acerca a un objeto, unas señales emitidas por los electrodos se dirigen al “cerebro” y estimulan a las neuronas, que responden enviando la orden de torcer a la derecha o la izquierda para esquivarlo.

El próximo objetivo de los investigadores es conseguir que el robot aprenda, para lo cual utilizarán distintos tipos de señales y, sobre todo, que vaya memorizando y reconozca el entorno.

Según avance el proceso de aprendizaje, los científicos esperan poder analizar cómo se manifiesta la memoria en el “cerebro” del robot cuando éste visite lugares ya conocidos.

Una vez conseguido todo eso, los investigadores bloquearán de forma artificial los recuerdos para recrear los procesos mentales que viven los enfermos de Alzheimer y Parkinson.

El catedrático de la Escuela de Ingeniería y responsable del área de cibernética de la Universidad de Reading, Kevin Warwick, afirmó que este experimento supone un gran avance en el conocimiento de cómo funciona el cerebro y que tendrá aplicaciones en muchas áreas de la ciencia y la medicina.

“El experimento es fascinante, ya que en primer lugar el cerebro biológico controla los movimientos del propio robot y nos permitirá además avanzar en el conocimiento de cómo aprende un cerebro y cómo memoriza sus experiencias”, agregó.

El estudio, que ha sido financiado por el Colegio de Investigación en Ingeniería y Ciencias Físicas del Reino Unido, aparecerá en la edición de la revista “New Scientist” que saldrá publicada el próximo 16 de agosto.

El experimento británico no es el primero en el que se utilizan tejidos vivos para controlar los robots: en 2003, Steve Potter, del Georgia Institute of Technology (EE.UU.), fue pionero en el desarrollo de robots vinculados a tejido neuronal que bautizó con el nombre de “hybrots”, en alusión a su condición de robots híbridos. EFE