Hay un dicho comun que dice: “Lo único seguro en la vida son los Taxes y la Muerte”. Los taxes los pagamos cada año y cada vez que hacemos una compra, entonces ¿Porque no queremos enfrentarnos a los problemas que nos trae el morir?

Ya hemos establecido que vamos a morir. Sea quien sea, rico o pobre. Nadie sabe cuando ni cómo ni en cuales circumstancias ni el estado financiero que estaríamos, pero al enfrentarnos con la pregunta: “Ha usted Planificado el evento final de su vida?” las respuestas son desde ridículas hasta risibles. Claro que hay quienes lo toman a bien y piden información y hacen sus planes.

He aquí algunas de las respuestas que he recibido al presentar el cervicio de Pre-Planificación lo que hace que la persona escoja el lugar específico donde será enterrado el día que deje el planeta tierra:

La pregunta es la misma: “Sr/a. Ha usted pensado en pre-planificar su entierro, su descanso final?”:

“Oh no, eso se lo dejo a mis hijos, yo ya les dí todo ahora que ellos vean que van a hacer conmigo”. “Pero señor-a, usted puede explicarles que al pre planear ahorrarían mucho dinero en lugar que llegar a última hora al cementerio y tomar lo que le ofrescan que probablemente va a ser lo mas caro?” “Oh no, ellos tienen dinero, ¡Que lo gasten en mi!” y siguen caminando.

“ Le voy a platicar a mi hijo, él se entiende de todos mis asuntos”. (Usted siempre hizo sus propias descidiones, y ahora, lo más delicado de su vida se le deja a su hijo?)

“Yo quiero que me quemen y tiren mis cenizas por todos lados”. (Usted que siempre fue tan elegante, tan lindo-a, que su cuerpo fue su aliado en todo, que se cuidó tanto, desde una pequeña espina en su dedo hasta una operación peligrosa, ahora lo van a quemar y hechar al mar a que se lo lleven las olas?)

“No, ni me hable de eso, es Mala Suerte”. (Le háble o no le háble, todos nos vamos a ir.)

“Yo no me voy a morir, porque en éstos días vamos a oir la voz de Dios llamándonos y nos vamos a ir con El y no vamos a tener necesidad de ser enterrados”. (Eso lo hemos escuchado desde los tiempos antiguos y todavía estamos aquí).

“ Yo quiero en me manden a mi pueblo/país, no me quiero quedar aquí”. (Y ya hizo las cuentas de lo que cuesta enviar un cuerpo? Y los arreglos cuando llegue “allá? Y quién va a pagar los gastos?)

“Estoy joven y no me pienso morir pronto”. (El día y la hora nadie lo tiene comprado, dá gracias a Dios que despertastes hoy.)

“Primero quiero comprar una casa y amueblarla, después voy a pensar en eso”. (Que tengas tiempo para disfrutarlo.)

“Yo voy a vender mi cuerpo a la Ciencia; dan veinte mil dólares por el y si mi mujer se muere primero la voy a vender a ella y le voy a decir: Al fin hiciste algo bueno”. (Sin respuesta).

La verdad es que dentro de cada uno de nosotros hay algo que no queremos aceptar; que nos vamos a ‘ir’ para siempre y que tenemos mucho todavía por hacer y que el tiempo nos sobra para pensar despúes. Hay muchas otras cosas que obtener y paseos por disfrutar y hacer otros planes. Si usted toma el cargo de su defunción ahora que tiene buena salud, sus desciciones seran muy acertadas y le estaría haciendo un gran favor a sus seres más queridos.

Así es, mi querido-a lector-a, a la menor brevedad posible investigue sus opciones y haga una descición inteligente para ayudar a sus descendientes sin que usted los ponga a ellos en un verdadero aprieto, y con mas razón si el dinero es escaso. En esa situación a la hora de las horas hay pleitos y problemas porque cada uno quiere ayudar pero no puede, y todo esto en medio del dolor incomparable que significa la pérdida de un ser amado.