Joven caballero,

con su venta de alhajas

bien limpiecitas

a la orilla de la playa.

Luce su piel dorada

como los antiguos

gerreros Maya.

En su mochila encuentr

el almuerzo que su

querida amada

le preparaba en la madrugada,

para que no desmayara

y consiga una venta del día, muy esperada.

Pero Gabriel, así se llama, piensa en sus adentros

en la ‘charriada del Domingo’ con su esposa adorada.